miércoles, 31 de agosto de 2011

ODIANDO A MI AMADO CAPITULO 16

Esta historia le pertenece a kassi del blog "Amor lobuno"
Espero que os guste y dejéis vuestros comentarios

ODIANDO A MI AMADO
Summary: La obligaron a casarse y tener un hijo con alguien a quien odiaba. ¿Podrá llegar a amarlo como desea su padre?

CAPITULO 16

POV Bella


Cuando Jake desapareció tras mi puerta mire a Edward sobre mi hombro, parecía serio excepto por la pequeña sonrisa que se curvaba en uno de sus hoyuelos, me giré y lo mire a los ojos acercándome a él a paso lento.

Tenía miedo de decirle la verdad ¿Qué pensaría?, quizás no era lo que yo pensaba, no me quería como una mujer si no como amiga, o incluso podría estar aburrido de mí después de esta cena que seguro se le hizo pesado.

-Edward yo…-comencé a decir con valentía pero mi boca se calló repentinamente ante su suspiro.

-Bella, no te detengas, estoy ansioso por oír tu verdad-dijo en un susurro, poso su mano sobre mi mejilla y la acaricio con el pulgar.

-Yo…veras es que…-Bella tu puedes, comienza por lo fácil-…mi relación con Jacob se termino-logre decir.

-Entonces eso significa que ¿tengo una oportunidad?-pregunto sonriendo, se acerco a mí y pego su frente contra la mía.

-Eso significa que tienes algo más que una oportunidad-tome su mano derecha con delicadeza y la puse sobre mi corazón-eso significa que tienes mi corazón-le murmure con ternura.

Me miro intensamente sin moverse ni un milímetro hasta que de pronto la mano que se encontraba en mi pecho se alzo hasta mi cara al igual que la otra, cada una en una mejilla acariciándola levemente; sonrió de la forma más feliz que hubiese visto nunca en él y una lágrima cayó por su ojo lloroso, con eso se acerco a mí y estampo sus labios contra los míos delicadamente, con movimientos lentos y deliciosos me demostró su amor. Sus manos se movieron hasta mi pelo dejando nuestras caras totalmente unidas.

Cuando nos separamos abriendo nuestros ojos tenia las mejillas un poco húmedas a causa de sus lágrimas y las mías, ¿Cómo había llegado a llorar sin darme cuenta?, él mismo me limpio mis mejillas y después la suyas.

-Bella, te diría que te amo, pero eso ya lo sabes…solo quiero que lo recuerdes-murmuro en mi oído.

Subí mis brazos y los enrollé entorno a su cuello para abrazarle, me acerque a su oído y le susurre:

-Yo nunca te he mostrado que te amo, por eso quiero que sepas…Te amo como nunca he amado a nadie-las palabras salieron fácilmente al fin, era como si durante todo este tiempo hubiese sido lo que necesitábamos para ser felices.

-Feliz no es nada comparado con lo que siento ahora mismo, mi vida-dijo mientras que sus brazos me rodeaban las caderas para alzarme en vilo, dio vueltas conmigo en el aire riendo.

-Yo tampoco sé como quitarme toda esta euforia de encima-declare riendo nerviosa.

Su sonrisa me ilumino de nuevo, mi corazón se quería salir de mi pecho por todo esto que parecía totalmente irreal, ¿Cómo llegue al final de un cuento de hadas?-me preguntaba, mientras Edward me cogía como un bebe.

-Te llevare arriba, las embarazadas deben descansar-dijo besando mi mejilla.

-Todavía no sabemos nada sobre el bebe-le susurre en el oído, realmente no sabía nada pero ahora sí que quería tener un bebe suyo en mi vientre, una vida formada a partir de él y yo, formada a partir de una obligación dolorosa que se convirtió en lo mejor que hice jamás.

Debería de recordarme a mi misma mandarle una cestita de agradecimiento a Charlie por ello; Edward abrió la puerta de nuestro cuarto y me tumbo en la cama con cuidado.

-Ahora a descansar, voy a traerte un camisón para que duermas a gusto, espera-fue al vestidor y en un segundo volvió con un camisón rosa largo.

-¿Por qué tan largo?, puede entrarme calor-le pregunte tomando el camisón mientras lo abría, me senté en la cama y comencé a quitarme aquel vestido incomodo.

-Oh, yo creí que sería mejor para ti descansar, es que con uno corto no creo que yo pueda dejarte-contesto sonriendo mientras se ponía algo colorado.

Yo reí y me quite el corsé a la vez que él se daba la vuelta y se iba de nuevo al vestidor, supuse que para cambiarse el también. Cuando volvió solo con un pantalón de pijama largo, dejando su pecho al descubierto yo ya tenía mi camisón puesto y estaba tumbada en la cama.

Se tumbo a mi lado y me beso la mejilla acomodándose a mi lado, abrazándome con una mano.

-Pensé que querías que descansara-le murmure acariciando su pecho.

-Sí, eso quiero…pero mi vida yo soy el peligro en esta cama-sonriendo apago la lámpara sobre la mesita y se volvió a colocar en mi lado.

Le di la espalda para que me abrazara por la cintura y así hizo, se acerco tanto a mí que casi pude sentir su sexo en mi trasero, solo que él quería que yo descasase y no que jugásemos un ratito, así que solo puse mi mano sobre la suya sintiendo su sonrisa en mi cuello. Lo último que sentí antes de quedarme dormida pensando en mi posible bebe fue como Edward besaba mi nuca tiernamente murmurando contra ella “Te amo”.

Me desperté cuando la luz que se filtraba tenuemente por las cortinas dando de pleno en mis ojos lastimándolos con la claridad repentina, abrí mis ojos para mirar aquel reloj antiguo con números romanos pegado a la pared que marcaban las 11 de la mañana, ya era bastante tarde, ¿Cómo es que aun no me había despertado nadie?, me di la vuelta y no había nadie a mi lado, Edward ya no estaba en la cama, me levante de ella y abrí la puerta del cuarto para bajar las escaleras hasta el comedor.

Donde encontré a Edward arreglando una bandeja de plata.

-Oh, ya te despertaste, siento no haber sido más rápido…te estaba preparando la bandeja-dijo señalándola, aun llevaba solo el pantalón del pijama y tenía el pelo desaliñado-no quise despertarte antes porque parecías cansada.

Me acerque a él sonriendo, se estaba tomando tantas molestias en mi que era imposible no quererlo más por ello. Me lance a sus brazos y le bese tiernamente.

-Así es como se dan los “Buenos días”-le dije sonriente.

-Muy bien señorita-dijo besándome de nuevo, sus labios sabían un poco a café.

-Quiero café-dije de repente.

-¿Eso es un antojo?-pregunto riendo.

-No, es que sabes a café-le conteste besando su mejilla, me aleje de él y me senté en una silla.

-Bien, desayuna…-se sentó a mi lado y me puso la bandeja delante de mi-yo estaba desayunando-explico.

Tomo una taza que había al lado y se siguió bebiéndosela, yo tome la taza que estaba sobre la bandeja y me tome el café para después comer una magdalena que se habían puesto de moda hacia unos 20 años y aun seguían como un delicioso dulce.

-Tenemos planes para hoy-dijo Edward-después de desayunar ponte un buen vestido-añadió distraídamente.

-¿Por qué?-pregunte terminando mi desayuno.

-Porque tendremos nuestra primera cita…-contesto sonriente.

-Ya la tuvimos-le conteste guiñándole un ojo, recordé bien aquel trato en nuestra primera cita.

-Ya sé que nunca habrá otra primera cita para nosotros Bella, pero quiero que la disfrutemos como si fuera la primera-contesto suspirando-…pero si los nervios-añadió rápidamente riendo.

-Ok, mm…y si estamos así también me debes otra noche de bodas-le dije riendo.

-Sí, definitivamente, pero creo que esa vez me la debes tu… ¿sabes que en ese instante en el que me rechazaste me sentí frustrado por tu recordatorio repentino?-pregunto acariciando mi mejilla, la cual la sentía arder.

-Lo siento, eran mis estúpidos principios-le conteste bajando mi mirada.

-No te preocupes ahora, vamos a nuestra primera cita-dijo levantándose de la silla.

Subió los escalones hacia nuestro cuarto mirándome mientras yo le seguía para cambiarme también, en el vestidor el elegía su ropa con sumo cuidado mientras yo cogía mi mejor vestido intentando que él no lo viera.

-Tú te vistes aquí, yo voy al cuarto de baño-le dije mientras cogía mis tacones blancos en una mano y mi vestido con el corsé en la otra.

El vestido que me puse era uno de un color blanco roto por todos lados con adornos azules en los filos del vestido, en el pelo me puse un pequeño adorno azul también, después remate el modelito con los tacones blanco.

Salí del cuarto de baño y Edward me esperaba sentado en la cama haciéndose un nudo a su corbata negra, llevaba puesto un traje hermoso, se veía tan elegante como en nuestra boda.

-Te ves hermosa-dijo al levantar la vista.

-Tú también, tan elegante y guapo-le conteste sonriendo.

Cogió mi mano y la beso.

-¿Preparada para su primera cita?-pregunto.

-Si-conteste abriendo la puerta del cuarto.

-Pues vamos a por el coche-bajamos todas las escaleras de mármol y nos despedimos de Ángela antes de entrar en el coche.

Cuando Edward me abrió la puerta, me quede fascinada, sobre el asiento trasero había un ramo de mis flores favoritas, las cogí con delicadeza y las olí, tenían una hermosa fragancia.

-¿Cómo supiste cuales eran mis flores favoritas?-le pregunte a Edward subiéndome al coche.

-Tengo algunos contactos-contesto.

El coche se puso en marcha, mientras íbamos a algún sitio en concreto yo hablaba con Edward de todo y nada, para comenzar a conocerlo mejor.

El coche se paro frente a la puerta de un restaurante, de nuevo me sorprendí al ver que era el restaurante de nuestra primera cita, bien elegido para nuestra primera cita de nuevo.

-A llegado la hora de comenzar con esto, espero que se lo pase muy bien, bella invitada…-dijo Edward tomando mi mano.

-Sí-conteste siguiéndole, el hombre de la entrada nos llevo a una mesa privada, encima de ella había una carta, mas flores y unas velas encendidas que desprendían un aroma casi imperceptible pero dulzón.

-Vamos, siéntate y disfruta-susurro Edward besando mi mejilla para llevarme a mi asiento.

2 comentarios:

  1. OMG valla me fascino sobre todo el giro que le diste a la historia despues del odio les vino el amor,fantastico....Besos cariño....

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  2. q lindos los dos los amo son hermosos juntos q bueno q retomen su relacion bye nos leemos cuidate

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