lunes, 4 de febrero de 2013

LA DANZA DE LO NOCHE CAPITULO FINAL



Esta adaptación le pertenece a María del blog “Letras de hielo yfuego”
Espero que os guste y dejéis vuestros comentarios.
Este que es el último capitulo de esta historia os aviso antes de que comencéis a leer que es un capitulo capaz de herir los sentimientos por la dureza de algunas situaciones.

LA DANZA DE LA NOCHE
 Summary: El pasado de la bailarina Bella Swan la preparó para enfrentarse a casi todas las situaciones, incluso al hecho de que su pareja de baile, el distante Edward Cullen, fuera un vampiro pelirrojo de trescientos años de edad. Aun así, cuando Bella volvió a sufrir el acoso del hombre de sus pesadillas, le sorprendió comprobar que la única persona en la que podía confiar era Edward..
 
CAPÍTULO 10:

Tomaron un taxi, que pagaría Jessica. Después de todo, tenían que mantener la ropa limpia y fresca para el baile. El Museo de la Vida Antigua acababa de abrir un ala nueva, y la fiesta se celebraba en el mismo museo. Todos los asistentes eran patronos que habían donado grandes cantidades para la construcción de la nueva ala. Iban muy bien vestidos, y la mayoría eran de mediana edad, o mayores, y todos estaban deleitándose por el hecho de que les reconocieran públicamente el haber contribuido a una buena causa.

Cuando llegaron al museo, Edward y Bella permanecieron un minuto observando las limusinas y los coches de lujo que depositaban a los ocupantes en la entrada principal. Ellos se dirigieron hacia una de las puertas traseras, la que les había indicado Jessica. El vigilante de la puerta comprobó sus nombres en una lista.

-Un momento- dijo el hombre- ustedes ya están aquí

-Imposible-dijo Edward- Aquí está mi carné de conducir. Y aquí está el de mi compañera

-Mmm- dijo el vigilante nerviosamente- no se como ha ocurrido esto. No debería dejarlos pasar

-Entonces tendrán que pasar sin su baile- dijo Edward- vamos, Bella

Bella no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, pero se dio cuenta de que Edward era bastante indiferente ante el hecho de que otra persona hubiera usado su nombre, como si casi lo hubiera esperado. Si él no se preocupaba por ello, Bella tampoco lo haría.

-Voy a llamar a mi jefa- le dijo al hombre- puede explicarle a Jessica que no nos permitieron la entrada, para que no nos culpen a nosotros, de acuerdo?

El hombre se puso más nervioso, y recorrió la lista de admisión con la mirada, una y otra vez, por si surgía algo distinto. Cuando alzó la vista hacía Edward, y el vampiro captó su mirada, la cara del hombre perdió su expresión beligerante al momento.

-Supongo que sus nombres fueron tachado por error un poco antes. Adelante- les dijo

Bella miró con admiración a Edward. Las habilidades de un vampiro podían ser muy útiles.

Era una suerte que se hubiera arreglado en el estudio, porque no había ningún rincón para ellos allí. La parte trasera del museo no estaba diseñada teniendo en cuenta las fiestas, como estaba pensada la casa de los Clerwater. Las pequeñas habitaciones y pasillos estrechos estaban llenos de figuras que se movían apresuradamente, y Bella se dio cuenta de que las cosas estaban dirigidas por EEE, la empresa de Heidi, que había organizado la fiesta de los Clerwater. Los camareros llevaban la chaqueta blanca tradicional, con el logotipo de EEE en el hombro. Los pasillos estaban llenos de bandejas y bandejas de canapés y cajas y cajas de botellas de champán. Heidi estaba coordinando a los camareros, con la misma sonrisa serena.

Y el hombre con una chaqueta que le quedaba tirante era Stefan, que trabajaba para Black Moon. En cuanto lo hubo identificado, Bella se dio cuenta de que la mujer de pelo corto que estaba abriendo una botella de champán era Kate, y su compañero, Eleazar, estaban ocupados llenando una bandeja con copas vacías. Eleazar estaba muy diferente con su pelo espeso y ondulado peinado hacía atrás y engominado.

-Edward- dijo ella, tirándole de la mano para hacer que se detuviera- has visto a Stef?

Él asintió, sin mirar a su alrededor. Continuaron avanzando por el laberinto de pasillos hacia la puerta indicada en el mapa que les había dejado Jessica.

-Bien, es aquí- dijo Edward, y se detuvieron.

No había ningún lugar especial en el que pudieran dejar las bolsas, así que las depositaron junto la puerta, y se pusieron los zapatos de baile allí mismo.

-Todos están aquí- le dijo a Bella cuando estuvo preparada- los he llamado. Todos los que no tenían que trabajar esta noche, quiero decir. Emmett y Rosalie tenían un número en Basing, y Dimitri y Feliz tienen un compromiso privado justo después de esto, para unos cuantos patronos selectos del museo. Pero el resto están aquí, incluso Jasper.

-Y Jessica lo sabe?

-No. pero así no se verá involucrada

-Es maravilloso que hagan esto por ti

-Lo hacen por ti. Stefan y Senna dieron nuestros nombres para poder entrar. Los demás vinieron con la empresa de catering. Cuando me enteré que el museo había pedido que viniéramos nosotros específicamente, me imaginé que Vulturi estaba detrás de todo. Los vamos a detener esta noche- dijo Edward, y después lamentó haberlo dicho de un modo tan directo- no te preocupes, Bella- dijo, y la besó en la mejilla para no estropearle el carmín de los labios

Bella estaba demasiado aturdida para entender lo que había dicho Edward. Automáticamente, se inspeccionaron el uno al otro. Edward miró el reloj y abrieron las puertas. Entraron de la mano, caminando de un modo ligero, casi como un juego, hasta que llegaron al centro de una gran zona abierta. La cúpula ascendía tres pisos, calculó Bella. Ella había estado en aquel museo antes, cuando estaban construyendo la nueva ala, de hecho. Le encantaba aquella extensión enorme de suelo de mármol. No se perdería la música en un espacio tan amplio?

Edward y Bella llegaron al centro de zona de baile y se detuvieron. Sonrieron, con los brazos extendidos, esperando a que los patronos se percataran de su presencia y despejaran la zona para que ellos pudieran empezar la actuación.

-Son guapísimos- exclamó una mujer de pelo blanco, con unos pendientes de zafiro. Sin embargo, a su lado había alguien que mostraba su desacuerdo con gesto hosco. Bella reconoció a aquel hombre desagradable de la fiesta de los Clerwater, Billy.

La música comenzó, y Bella tuvo que hacer un esfuerzo para mantener la sonrisa. Edward tenía otra sorpresa para ella. Había cambiado los números. La música era un bolero. Era un número sexy, uno que solo habían realizado un par de veces, en fiestas de aniversario. Por que había elegido aquella música para esa noche?

Pero, cuando comenzaron a entrelazarse en los movimientos iniciales, la sensualidad se apoderó de Bella. Sintió la pasión y el deseo que transmitía la música.

De repente, Edward la levantó agarrándola de los muslos, recta en el aire, hasta que formaron una columna. Ella lo miró, inclinando la cabeza hacía abajo, con deseo  le devolvió la mirada. Bella extendió los brazos con gracilidad, hacía atrás, mientras él giraba lentamente, dibujando un círculo. Mientras Edward continuaba sujetándola, cambiando la posición para que ella permaneciera sobre él, como un pájaro, el público comenzó a aplaudir su exhibición de fuerza y elegancia. Edward la hizo decender gradualmente, con tanta precisión que los pies de Bella tocaron el suelo con delicadeza, y ella pudo recuperar los pasos de baile fácilmente. Entonces, Edward la inclinó hacía atrás, sobre su brazo, y le puso los labios sobre el cuello. Ella esperó el mordisco con una tenue sonrisa.

Sin embargo, en aquel segundo, Bella percibió la diferencia. Su pareja estaba mucho más tensa que nunca. Era como un animal esperando un ataque. Cubrió su cuerpo más completamente de lo que debería, como si quisiera protegerla. El público también estaba más cerca de lo que debería, y ella vio como Jasper volvía bruscamente la cara hacia la derecha, con la boca abierta para gritar y los colmillos prolongados. Una mujer gritó.

Alec, con un esmoquin, salió del círculo que habían formado los asistentes para dejar espacio a los bailarines, y se sacó una navaja del bolsillo del pantalón. Apretó un botón de la empuñadura e hizo surgir una hoja afilada. En un segundo le había dado una cuchillada a Jasper, que trastabilló y cayó al suelo. Rachel intentó agarrar a Alec del brazo, y habría conseguido detenerlo a no ser que Billy la empujó con toda la fuerza que pudo, y la hizo caerse al suelo, como había hecho la noche de la fiesta. Alec estaba en el círculo de la pista de baile, con ellos.

Bella sabía lo que tenía que hacer. Estaba segura de que Edward pensaba que Alec iba a matarla a ella, y era posible, pero primero, intentaría matar a Edward. Aquel baile acababa de demostrar claramente que ella amaba al vampiro, y Alec disfrutaría más matando a quien ella amara. Como Edward no se lo esperaba, Bella pudo apartarlo de un empujón cuando la navaja descendía.

Senna agarró a Alec por la espalda, de modo que Alec no pudo asestar un golpe mortal, pero si acuchilló a Bella en el vientre y apartó la mano para repetir el movimiento. Entonces, Jasper, herido, ensangrentado y furioso, se tiró sobre él. Con un grito de entusiasmo, como si estuviera en un campo de fútbol americano, Stefan se lanzó sobre ellos.

El dolor no fue instantáneo. Por desgracia, Bella recordaba bien que, cuando Alec le había hecho los mismo, años antes, había empezado a sentir un dolor horrible en muy poco minutos. Emitió un sonido de asombro al sentir una súbita humedad. Entre los gritos de la multitud, Edward estaba intentando levantar a Bella del suelo para sacarla de aquel caos.

-Tal vez haya contratado a gente para que lo ayudaran. Tenemos que salir de aquí- le dijo con urgencia.

Sin embargo, Bella vio a Paul tumbar de un puñetazo a Billy antes de lanzarse con los demás vampiros a inmovilizar a Alec, que forcejeaba y luchaba como un loco. No todos los patronos del museo habían visto el cuchillo, y estaban confusos, gritando. Podría haber veinte asesinos en aquella confusión de camareros, patronos y empleados.

-Vamos, cariño- le dijo Edward, sujetándola mientras la ayudaba a salir entre la gente. Sentía su desesperación, y pensó que conocía el motivo. Estaba ocupado observando toda la gente a su alrededor, intentando asegurarse de que no llevaran armas- Pensé que si bailábamos un bolero esta noche, podríamos provocarlo para que atacara cuando todos estuviéramos listos para detenerlo, pero no era esto lo que yo había planeado- soltó una carcajada seca.

Bella se metió la mano libre bajo el vestido y notó la humedad de la sangre que le caía por las piernas. Siguió a Edward tambaleándose durante unos metros, hasta que tuvo que apoyarse en una columna. Cuando bajó la cabeza para intentar seguir caminando, vio claridad su huella en el suelo, marcada con su propia sangre.

-Edward- dijo

Él se dio la vuelta impacientemente, al instante, sus ojos quedaron fijos en la huella. La miró con el ceño fruncido, como intentado comprender que era. Finalmente, entendió el olor a sangre, que apenas había asimilado en su empeño por llevarse a Bella a un lugar seguro.

-No- dijo, mirándole el vestido, y palideció

Sus ojos parecían zafiros, pensó Bella, consciente de que no razonaba con normalidad. Sin embargo, posiblemente aquello era lo mejor, por que en un minuto comenzaría el dolor.

-Estás perdiendo mucha sangre- dijo él

-Va a morir- dijo Paul con tristeza. Había aparecido de repente junto a ellos, y se estaba quitando la chaqueta blanca mientras evaluaba el estado de Bella- aunque llamaras a una ambulancia ahora mismo, llegarían tarde.

-Que....

Por una vez, parecía que Edward no sabía lo que debía hacer

-Tienes que esconderla- dijo Jasper, uniéndose a ellos

El vampiro guardaespaldas, que normalmente llevaba un aspecto impecable, estaba desarreglado y manchado de sangre, pero tenía la cabeza suficientemente clara como para tomar decisiones.

-Si quieres salvarla, es tu única oportunidad- dijo

-Tengo que encontrar algún sitio- dijo Edward.

Su voz tenía un tono de miedo, pensó Bella. Y ella nunca había visto a Edward asustado.

-La sala egipcia- dijo Paul

Edward tomó a Bella en brazos. Jasper y Paul lo siguieron para protegerlos de cualquier posible ataque. Sin embargo, solo se toparon con uno de los guardias del museo, que les hizo un comentario incoherente sobre la herida de Bella, Jasper, que no estaba de humor para preguntas, y quizá estuviera un poco enloquecido por el olor a sangre, oprimió el cuello del hombre hasta que lo dejó inconsciente.

La sala egipcia siempre había sido la favorita de Bella. Le encantaba los sarcófagos y las vitrinas que contenían las momias, incluso las momias en si. A menudo se había cuestionado si era ético exponer así los cuerpos, porque una vez que una persona había recibido su enterramiento, tenía derecho a permanecer así. Sin embargo, a Bella le gustaba mirar los rasgos de aquellas momias, e imaginarse como habían sido en vida, que comían, como se vestían, a quien había amado....

En aquel momento, Edward la llevó hasta un amplio sarcófago que había en el centro de la sala. Estaba hecho para albergar el ataúd de un faraón. Era de piedra tallada, y estaba rodeado por una pantalla de plástico transparente para impedir que la gente tocara su decoración y sus tallas. Por suerte, la pantalla estaba abierta por la parte superior, y un vampiro podía superar aquella barrera con facilidad.

Edward saltó con ligereza, seguido por Paul, mientras Jasper sujetaba a Bella. Aunque la tapa debía pesar toneladas, Paul y Edward la desplazaron con facilidad hacia un lado y dejaron una estrecha abertura. Entonces, Jasper puso a Bella en brazos de Paul, con delicadeza, mientras Edward entraba en el profundo sarcófago. Paul le entregó a Bella y Edward la tendió en el fondo. Ella pudo tumbarse boca arriba con las piernas extendidas, y tuvo la sensación de que Edward estaba flotando sobre ella, a cientos de metros de distancia. Él se tendió a su lado.

En aquel momento, Bella dejó de notar entumecimiento y comenzó a notar un dolor lacerante en el vientre. Mientras comenzaba a gritar, Paul colocó la tapa del sarcófago en su sitio, y todo quedó en una oscuridad perfecta.

-Bella- dijo Edward en tono de urgencia

Ella oyó su voz, pero el dolor no le permitía entenderlo.

-Bella, quieres que termine con el dolor?

Ella solo pudo emitir un débil gemido, y hundió los dedos en su brazo.

-Puedes ser como yo- dijo Edward, y finalmente, Bella lo entendió

-Morir?- le preguntó con la voz entrecortada

-Si. No he sido lo bastante rápido, y no he planeado las cosas lo suficientemente bien. Y después, tú te has asegurado de que él te atacara a ti y no a mi, porque Bella? Porque?

Bella no podía explicarle que había reaccionado así por instinto. No hubiera podido soportar que el cuchillo hiriera a Edward, aunque él habría podido sobrevivir, y ella no.

-Si te convierto en lo que soy, vivirás- le dijo Edward

Aquel no era el mejor momento para tomar una decisión tan importante, pero Bella recordó la historia que le había contado Edward sobre el ataque repentino de su amo, de la crueldad de aquel hombre, que había dejado a Edward enfrente solo con aquel cambio repentino. Si Edward pudo sobrevivir a tal metamorfosis, ella también podía, porque Edward estaría a su lado.

-No te irás?- le preguntó con la voz temblorosa, casi inaudible. Sin embargo, él lo entendió.

-Nunca- dijo Edward con firmeza- Si me quieres como yo te quiero a ti, superaremos el cambio.

-De acuerdo

“Amor”, pensó Bella. Él la quería.

-Ahora?

-Ahora. Te quiero- dijo con un gran esfuerzo.

Sin titubeos, Edward la mordió. Ella ya estaba sufriendo tanto que un poco más de dolor no le importó. Entonces, sintió que Edward succionaba en su cuello, que la vaciaba. Estaba asustada, pero no tenía fuerzas para luchar. Después, en un minuto, sintió en la cabeza algo gris, pesado, que se la llevó.

-Toma- dijo una voz autoritaria- Tienes que beber, Bella. Isabella. Tienes que beber ahora.

Le estaba presionando la cara contra la piel desnuda de su mano, y Bella sintió algo en los labios. Agua? Tenía mucha sed. Se lamió los labios y descubrió que no era agua, que no estaba frío. Estaba tibio, y era salado. Pero ella estaba sedienta, así que puso la boca en la piel y comenzó a tragar.

Se despertó de nuevo un poco después.

Se sentía.... extraña. Débil, si, pero no dolorida. Recordaba muy bien el despertar en el hospital, después del último ataque, con las vías de suero en el brazo, el olor de las sábanas, los sonidos tenues del pasillo del hospital. Pero allí estaba mucho más oscuro.

Intentó mover la mano, y se dio cuenta de que si podía hacerlo. Se palpó el cuerpo, y se dio cuenta de que era un desastre. Y había alguien tumbado a su lado, en aquel lugar oscuro. Alguien que no respiraba.

Otra persona que no respiraba.

Abrió la boca para gritar.

-No, cariño.

Edward

-Estamos.... estoy.....

-Era la única forma de salvarte la vida

-Ahora lo recuerdo todo- dijo

Comenzó a temblar, y Edward la rodeó con sus brazos. Le besó la frente, y después los labios. Ella sintió su contacto de un modo en el que nunca había sentido el contacto con otra persona. Sentía la textura de su piel, y oyó el sonido de la ropa moviéndose por su cuerpo. Su olor era de excitación intensa. Cuando él volvió a besarla en la boca, ya estaba preparada.

-Túmbate de costado, ángel- le pidió a Edward con la voz entrecortada, y ella lo hizo. Entre los dos, libraron a Bella de las medias y la ropa interior, y entonces él la penetró, y ella emitió un sonido de puro placer. Nunca había sentido nada tan agradable. Él fue más brusco con ella, y Bella supo que era porque se había convertido en lo mismo que él, y que la fuerza de Edward no le haría daño. Tuvo un clímax de una intensidad devastadora. Cuando terminó, se sintió exhausta de una manera extraña. Y se dio cuenta de que tenía mucha hambre.

Entonces, dijo:

-Cuando podemos salir?

-Vendrán pronto a quitar la tapa- dijo él- podría hacerlo yo mismo, pero me da miedo romperla si empujo con demasiada fuerza. Nadie debe saber que hemos estado aquí.

En pocos minutos, ella oyó como comenzaba a moverse la tapa del sarcófago, y la luz tenue mostró a Dimitri y a Felix sobre ellos, sujetando la pesada tapa entre los dos. Entonces, Rosalie y Emmett se asomaron al interior para ayudarlos a salir.

-Como es?- preguntó Rosalie con timidez, cuando Bella y ella estuvieron a solas en el baño de señoras.

Los hombres estaban limpiando todas las pistas que pudieran quedar en el sarcófago, y Bella había decidido que solo tenía que lavarse la cara y aclararse la boca. Aunque podría ahorrarse el esfuerzo, pensó, observando su imagen en el espejo, y encantada por poder verse, pese al viejo mito. Tenía la ropa rasgada, ensangrentada y arrugada. Por lo menos Rosalie le prestó un cepillo de pelo.

-Ser así?

Rosalie asintió

-Es de verdad tan diferente?

-Oh, si- dijo Bella. De hecho, era un poco difícil concentrarse, con los latidos del corazón de Rosalie tan cerca de ella. Necesitaba una botella de sangre, y la necesitaba desesperadamente.

-La policía quiere hablar contigo- dijo Rosalie

-Llévame con él- dijo Bella- aunque será mejor que antes tome algo

No era muy frecuente que la víctima de un asesinato pudiera acusar a su asesino en persona. La llegada de Bella a la comisaría con el vestido lleno de sangre fue una imagen impactante. Pese a que tenía el brazo roto, Alec Vulturi fue colocado en una rueda de identificación, con otros hombres a quienes habían vendado el brazo para que se parecieran a él. Bella disfrutó la identificación.

Después, Edward hizo lo mismo.

Y Stefan.

Y Senna.

Tres vampiros una artista de espectáculos sexuales no eran los testigos preferidos por la policía, pero varios de los patronos del museo habían presenciado la agresión, entre ellos, el anfitrión de la fiesta que había bailado con Bella, Nahuel.

-Habrá juicio. Por supuesto- le dijo el detective a Bella- sin embargo, con lo que le hizo a usted en el pasado, sus huellas en la navaja y todas las declaraciones de los testigos, no tendremos problemas en conseguir que lo condenen. Ahora no estamos en el territorio de su papá.

-He tenido que morir para conseguir justicia- dijo ella. Hubo un momento de silencio

Entonces Rosalie intervino.

-Vamos a mi casa para que podáis ducharos, y después iremos a bailar. Es una nueva vida Bella!

Ella tomó de la mano a Edward.

-Es una nueva vida- susurró
 
FIN
 
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 Espero que la hayáis disfrutado.

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