viernes, 6 de julio de 2012

VACACIONES EN LORCA CON SORPRESA

Este es el relato con el que me presente a Tinta por Lorca.
Espero que os guste y dejéis vuestros comentarios. 

VACACIONES EN LORCA CON SORPRESA 

Acababa de llegar a la ciudad de Lorca y aunque no conocía mucho de ella me había gustado si un porque exacto para pasar mis vacaciones de verano de entre muchas otras ciudades de las que me habían hablado en la agencia de viajes.

Desde el primer momento que me la nombraron sentí el deseo de visitarla y conocerla, es como si algo me llamara en ella.
Sabía que mis antepasados habían vivido muy cerca de ella, mejor dicho en Murcia la capital por lo cual es muy probable que también alguno hubiera pertenecido o al menos vivido en Lorca. Pero eso no lo sabría nunca a no ser que investigara mis orígenes ya que mi familia había ido desapareciendo poco a poco y yo era la única generación que quedaba viva.

-Perdón, señorita. Siento mucho haberme tropezado con usted.- me dijo un muchacho después de chocarnos mientras me ayudaba a coger el mapa y mi bolso que se me habían caído por el impacto.- Iba distraído leyendo.

-No se preocupe, yo iba distraída pensando.- le dije a la vez que nuestras miradas se cruzaban por unos instantes cuando nos levantamos, como si hubiera alguna conexión entre nosotros.

-¿Me permite señorita que la ayude?

-No se moleste, mi hotel esta cerca y mientras llego o no, voy viendo la ciudad.- le dije mostrándole el nombre del hotel al que iba.

-¿Es la primera vez que viene?- me pregunto a la vez que comenzamos a caminar en la dirección en la que yo iba y en la que se encontraba el hotel hasta momentos antes de nuestro choque.

-Si, es la primera vez que vengo, aunque mis antepasados vivieron por aquí.

-Si quiere podemos tomar un café una vez haya dejado las maletas.

-Por mi no hay problema y así me habla sobre lo que puedo visitar.
 
-Me parece bien, pero creo que antes de seguir deberíamos presentarnos y dejar de tratarnos de usted ¿no cree? Somos jóvenes y probablemente de edades parecidas.- me decía sin dejar de mirarme.- Soy Carlos y es un placer para mi el haberte conocido.
 
-Yo también creo que antes de seguir debemos presentarnos y tutearnos. Soy Antonia, pero mis amigos me dicen Toñi y para mi también es un placer haberte conocido.- le dije a la vez que nos dábamos dos besos como si nos conociéramos de tiempo atrás y seguíamos caminando.

-Mira ya hemos llegado al hotel- me dijo parándose con mi maleta y parándome a mi en la entrada de este.

-Que rápido. Se me ha hecho corto el paseo de la estación del tren aquí.

-No esta muy lejos.- me dijo mientras me abría la puerta del hotel- y menos si vienes hablando con alguien cómodamente a pesar de conocerla por un accidente.- me termino de decir mientras nos reíamos y nos acercábamos a la recepción

-Voy a registrarme y una vez me digan cual es la habitación que reserve cuando llame y deje las maletas bajo para tomarnos un café u otra cosa, que ya casi es la hora de la cena y seguimos hablando.- le dije mientras daba mis datos para que me dieran la llave de mi habitación.

-Vale, te espero en el bar del hotel.

-Ahora bajo, no tardo nada.

-No hay prisa, tarda el tiempo que necesites.- me dijo con una amplia sonrisa mientras yo cogía el ascensor hacia mi habitación en la segunda planta del hotel.

Cuando llegue a la segunda planta y me baje comencé a pensar en todo lo que llevaba vivido desde que me había bajado del tren y lo que mas me llamaba la atención era el como había conocido a Carlos. Un muchacho moreno, alto y de ojos azules al que ya estaba ansiosa por volver a ver y estar con el.
Así que deje la maleta, me refresque un poco y baje a reunirme de nuevo con el, no quería hacerlo esperar mucho y que se fuera aunque me había dicho que tardara el tiempo que necesitase.

Carlos POV

Había salido a pasear un rato mientras leía. Pero por lo visto el destino me tenia algo mas entretenido que un libro para pasar la tarde.  Me había chocado con una guapa muchacha morena de ojos castaños y piel blanca cerca de la estación de tren provocando que cayera mi libro, su mapa y su bolso al suelo.
Pero lo mas sorprendente de todo para mi y no se si para ella también había sido, que cuando nos levantamos de coger las cosas del suelo y nos miramos, nuestras miradas se conectaron por unos segundos.

Después intercambiamos algunas palabras y comenzamos a caminar hacia el hotel que me había enseñado y en el que iba a estar alojada durante su estancia aquí. Y no se si será por el destino o por casualidades de la vida este estaba situado enfrente de mi casa.

Una vez llegamos a este me despedí por unos minutos de ella para que subiera a su habitación a dejar las maletas, para reunirnos de nuevo aquí en el bar del hotel donde la estaba esperando impaciente, como si fuera un quinceañero y ella mi primera novia.

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-Ya estoy de vuelta

-Has sido muy rápida

-No quería hacerte esperar mucho.

-No me hubiera importado. ¿Cuánto tiempo vas a estar aquí?

-Mas o menos unos quince días ¿Por qué me lo preguntas?

-Bueno, te lo pregunto porque puedo ser tu guía.- me dijo con una amplia sonrisa

-Me gusta la idea, pero tu tienes tu vida y yo no quiero deshacer los planes que puede que tengas hechos.- le dije con una gran sonrisa.

-No te preocupes no tengo aun mis vacaciones planificadas. Además  que mejor que planificarlas contigo.

-Vas a conseguir sacarme los colores, con esas palabras.

-Te veras tan bella con ellos como sin ellos.

-Gracias

-¿Quieren cenar ya?- nos pregunto de pronto el camarero

-Si, claro- dijo Carlos mirándome.- Pide tu primero.

-Yo quiero pechuga asada con ensalada.

-Yo deseo lo mismo que la señorita y de beber tráiganos vino blanco.

-Muy buena elección para cenar.-nos dijo el camarero antes de alejarse mientras nos mirábamos y nos sonreíamos como si estuviéramos solos. Nos encontrábamos tan a gusto juntos. Es como si fuéramos alma gemelas.

-¿Vives muy lejos de aquí? No me gustaría que tuvieras que conducir después de haber bebido un poco de vino.

-No te preocupes, vivo en el edificio de enfrente.

-Que casualidad que vivas enfrente de donde yo me he hospedado.- le decía a Carlos mientras nos servían la cena.

-Pues si, pero puede que no sea casualidad sino el destino que nos ha visto solos y ha querido que nos conozcamos.

-También puede ser.-le dije sonriendo, ya que si esto era gracias al destino tenia que estar muy agradecida con el.

-Si quieres mañana podemos ir a la playa a pasear, a pasar el día allí…

-Claro que quiero ir mañana a la playa.- le dije mientras Carlos pedía de postre unas natillas

-Pues entonces mañana me paso a por ti a las diez, ¿te viene bien esa hora?

-Por supuesto que me viene bien- le dije mientras nos servían el postre.
 
Terminamos de cenar entre risas y tonterías. Estamos como si nos conociéramos de toda la vida y no como si nos hubiéramos conocido hacia unas pocas horas.

-Buenas noches Toñi.- me dijo Carlos una vez cenamos y me acompaño a que cogiera el ascensor para que subiera a mi habitación

-Buenas noches Carlos.- le dije mientras me besaba en la mejilla

-Descansa que mañana no vas a tener tiempo en todo el día de ello.- me dijo sonriendo.

-Descansa tú también.- le dije mientras me montaba en el ascensor y este se cerraba.
-Hasta mañana Toñi.

Cuando llegue a mi dormitorio me  puse el pijama y me acosté pero me era imposible dormir recordando todo lo que había pasado desde mi llegada aquí y lo cómoda que había estado con Carlos desde el primer momento que lo conocí.
Tendría razón el en que nos habíamos conocido gracias al destino. Fuera así o no, esta feliz y no pensaba perder esta felicidad, y pensando en esto me quede placidamente dormida.

AL DIA SIGUIENTE

Me levante a las ocho y media, después de haber descansado muy bien. Me duche, me puse un bikini y sobre este unos mini pantalones vaqueros y una blusa de tirantes blanca  y arregle el bolso que me iba a llevar pero antes de que me diera cuenta era la hora en la que Carlos iba a pasar a por mi, así que baje a recepción y ahí estaba esperándome con una gran sonrisa.

-Buenos días

-Buenos días Carlos.

-¿Has descansado?

-Si, he dormido muy bien

-Me alegra mucho escuchar eso.- me decía mientras nos dirigíamos a su coche y nos montamos en este.

-¿A que playa me vas a llevar?

-Es una sorpresa, pero antes nos vamos a parar a desayunar. ¿Por qué no has desayunado verdad?

-No me ha dado tiempo.

-Bien entonces nos vamos a parar en un bar que hay antes de llegar a la playa.

-Como tu digas.- le dije mientras iba viendo el paisaje y disfrutando de este.

A la media hora de haber salido del hotel nos paramos en un bar no muy grande, pero muy acogedor en el que desayunamos café con leche acompañado de buñuelos fritos y magdalenas caseras entre bromas y risas.
Para una vez que terminamos de desayunar volver a emprender el viaje hacia la playa en la que íbamos a pasar el día entero.

-Ya casi hemos llegado, en diez minutos estaremos en la playa.- me dijo rompiendo el silencio que llevamos durante todo el viaje en el cual de vez en cuando nos miramos tímidamente y nos sonreíamos.

-Se me ha hecho muy corto el viaje.- le decía mientras nos bajamos del coche y cogíamos las cosas.

-A mi también, pero tenemos toda la tarde para nosotros y estar juntos.- me decía Carlos mientras nos dirigíamos hacia la playa.

Una vez estuvimos en la arena muy cerca del agua alquilamos dos tumbonas y una sombrilla para todo el día, acomodamos las cosas, nos quitamos la ropa para quedarnos en traje de baño y nos metimos en el agua para refrescarnos y jugar un rato chapoteándonos.
Cuando nos cansamos de estar en el agua, nos salimos y estuvimos hablando de donde vivía yo, en que trabajo y poco mas, ya que nos dio hambre y nos fuimos al chiringuito que había cerca de nuestras tumbonas a comer.

-Mañana vamos a pasear por Lorca para que veas un poco los edificios y monumentos que tenemos.

-¿Y también vamos a comer fuera del hotel para ir conociendo los restaurantes?

-Bueno yo tenia pensando ir de tapas.

-Me gusta la idea.- le dije mientras terminábamos de comer.

Cuando terminamos de comer, volvimos a las tumbonas donde seguimos hablando hasta que se hizo la hora de volver a emprender viaje para volver  yo a mi hotel y el a su casa.
Pero paso algo inesperado cuando nos levantamos los dos para vestirnos al quedar uno frente al otro y muy próximos no pudimos evitar que nuestros labios se unieran por unas milésimas de segundo que fueron maravillosas.
-No debía haberte besado, pensaras que soy un fresco y quiero aprovechar…- me comenzó a decir nervioso

-No pienso nada, ya que si lo pensara no hubiera correspondido al beso y te hubiera… abofeteado.- le dije mirándolo sin dejarlo terminar de hablar.

-Creo que es mejor que nos vayamos ya para que no se nos haga muy de noche y lleguemos mas o menos para la hora de la cena.

-Si yo también creo que es mejor que nos vayamos ya.- le dije mientras nos dirigíamos al coche.

Durante todo el viaje estuvimos en un silencio un poco incomodo y no estaba dispuesta a que lo que había pasado en la playa nos distanciara.
Aunque me pareciera imposible me había enamorado de el y esperaba que el también de mi o al menos sintiera algo hacia mi.

-¿Carlos?- le pregunte tímidamente

-Nos faltan unos 15 minutos para llegar.- me dijo sin mirarme
 
-Por favor, no te sientas mal por lo que ha pasado en la playa, antes o después iba a pasar.

-Estoy enfadado conmigo mismo por no haber sabido controlarme.

-Si no me hubieras besado tu… te hubiera besado yo.- le dije mirándolo y sonrojándome

-¿Estas segura de lo que estas diciendo?- me pregunto cuando paro el coche frente a mi hotel

-Si estoy segura de lo que acabo de decir. Hasta mañana a las diez.- le dije dándole un beso en los labios y saliendo del coche para que no viera que estaba más roja que un tomate y me dirigí hacia la puerta del hotel rápidamente.

-Hasta mañana Toñi.- escuche que me dijo a la vez que se cerraba la puerta tras de mi.

-Buenas noches Señorita ¿quiere su llave?- me dijo la muchacha de recepción al ver que me acercaba hacia ella

-Buenas noches, si por favor.- le dije tendiendo la mano para recogerla y subir a mi habitación.

Una vez estuve sola en ella, me puse cómoda y comencé a pensar en lo sucedido en la playa a la vez que pensaba que no quería irme de aquí. Aquí había alguien que se interesaba por mi y que me quería y con estos pensamientos me quede dormida con una sonrisa en los labios.

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Los días posteriores al incidente de la playa por decirlo de alguna manera, ya que para mi fue algo maravilloso y esperaba que para el también, fueron muy tranquilos y divertidos a la vez. Estuvimos visitando distintos lugares de Lorca: los museos, el palacete, las iglesias, los conventos… mientras seguíamos conociéndonos.
Dejando el castillo para el penúltimo día de mi estancia aquí, puesto que me dijo que tenia una sorpresa para mi en el.

-¿Estas listas?- me dijo tocando a la puerta de mi dormitorio.

-Si, ya voy- le dije cogiendo el bolso y abriéndole la puerta.
 
-Vamos tengo el coche abajo.- me dijo cogiendome de la mano

Nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia el castillo. El cual tenia ganas de visitar desde el principio de mi llegada aquí.
El viaje hacia este desde el hotel me resulto muy corto, a pesar de ir en un cómodo silencio mientras íbamos escuchando claro de luna y algunas otras canciones que habíamos descubierto que nos gustaban a ambos.
Conforme nos íbamos acercando se veía majestuoso aunque llevaba en pie unos cuantos siglos.

-¿Te gusta?- me pregunto mientras aparcaba el coche para subir al castillo andando.

-Se ve un lugar maravilloso y dominante sobre toda la ciudad. No te vayas ha molestar pero es lo que mas me esta gustando de todo lo que hemos visitado a parte de las maravillosas playas.

-No me molesto, a mi también me gusta mucho por sobre otros lugares de aquí.- me dijo sonriendo.

Pasamos toda la mañana en el castillo viéndolo y escuchando las explicaciones del guía turístico que se encontraba allí.
A la hora de comer volvimos a emprender viaje hacia la ciudad para comer y descansar un poco.                                               

-Tengo una sorpresa para ti esta noche.- me dijo mientras nos servían la comida en el bar del hotel.

-¿No me puedes adelantar algo?- le dije poniendo cara de niña buena

-Si te dijera algo dejaría de ser una sorpresa- me dijo mientras comíamos

-Jo…- le dije sonriendo.- ¿Tendré que esperar a ver que sorpresa me tienes?

-Pues si, tendrás que esperar.- me dijo riéndose y haciéndome reír a mi también.

Terminamos de comer y decidimos irnos a su casa a descansar un rato las piernas mientras veíamos alguna peli acomodados en su gran sillón. Pero yo no termine de verla, me quede dormida acurrucada en su pecho. Estaba agotada y ahí estaba tan cómoda…

-Toñi despierta, pequeña- oí que me decía Carlos suavemente mientras sentía como acariciaba mi espalda.

-Ummmm me he quedado dormida, lo siento.

-No lo sientas, estabas cansada. Además estas muy bella cuando duermes.

-Vas a conseguir que me sonroje

-Quizás quiera verte sonrojada.
-Que malo que eres.- le dije mientras nos reíamos

-Anda vamos al hotel a que te cambies y te pongas guapa para ir a cenar.- me dijo mientras nos levantábamos para ir a que me arreglara.

-¿Me esperas abajo?

-Si, te espero aquí en la recepción.- me dijo mientras yo subía a mi habitación a cambiarme.

No sabia que ponerme exactamente para ir a cenar, era posible que esta noche fuera la ultima noche que cenáramos juntos, mañana por la tarde tenia planeado volver a mi casa para dejar todo arreglado y volver a la rutina en cuatro días. Aunque no sabia si iba a ser capaz de abandonar todo esto, de abandonar a Carlos…
Pero ahora no tenia que pensar en lo que iba a pasar mañana, tenia que terminar de arreglarme para ir a cenar con el que me esperaba abajo.

-Ya estoy lista.- le dije veinte minutos después de haberlo dejado en la recepción y haber estado pensando mientras me arreglaba.

-Estas muy bella.- me dijo mientras nos dirigíamos hacia el coche.

-Gracias-le dije mientras nos montábamos en el.

-Te voy a cubrir los ojos ¿vale? – me dijo una vez arranco el coche
 
-De acuerdo- le dije con voz dudosa.

Una vez me tapo los ojos con un pañuelo de seda, sentí como comenzábamos a movernos a la vez que comenzaba a sonar claro de luna, la canción que tanto nos gustaba a ambos. Y que por lo visto iba a ser nuestra canción.

-Ya casi hemos llegado.- me dijo mientras sentía como aparcaba el coche y como segundos después me ayudaba a bajarme de este.
 
-¿No me vas a destapar aun los ojos?- le pregunte mientras caminaba con el detrás de mi guiándome para que no me tropezara con nada

-Espera un poquito mas.- me contesto mientras nos parábamos y me ayudaba a sentarme.- ¿Estas lista para ver parte de mi sorpresa?

-Claro que estoy lista para ver parte de tu sorpresa.- le conteste mientras el descubría mis ojos lentamente para que la luz del lugar no me molestara.

-¿Te gusta?- me pregunto ante mi reacción de sorpresa

-Por supuesto que me gusta el castillo iluminado, esta mas bello que de día- le dije con una gran sonrisa- Pero si esta es una parte de la sorpresa ¿Cuál es la otra parte de ella?

-La otra parte de la sorpresa es… es… ¿quieres ser mi novia y quedarte a vivir aquí conmigo?- me dijo arrodillado frente a mi y con un anillo en la mano.

-Si quiero.- le dije emocionada, antes de lanzarme a sus brazos y besarnos ante todos los que estaban allí y ante un paisaje tan bonito y romántico a la vez.

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